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Archivo de la etiqueta: carreteras espectaculares

“¡No sabes cómo estaba la carretera!” (II)

Además de los que vimos el pasado jueves, hay más rincones en el mundo en los que las carreteras deberían recibir otro nombre porque… no son lo que conocemos por carreteras.

TrollstigenDeberían ser los lugares en los que transitaran menos coches, deberían ser las carreteras fantasma por aquello de la dificultad y la peligrosidad que puede significar el recorrerlas, y sin embargo, algunas de ellas son las más transitadas… ¡por ser visita obligada del turista de turno! ¡Qué peligroso puede llegar a ser el turismo! No conoce límites, ni de velocidad, ni de altitud, ni de lugares extremos… ¿No es mejor irse a un chiringuito a la playa, o a disfrutar de un entorno natural privilegiado en el que se pueda pisar tierra a 2 metros a la redonda? Parece que son “lugares de tango”, a los que se les ama y se les odia, a los que uno ya no quiere volver y cuanto más lejos está en el tiempo y en el espacio, con más añoranza recupera sus recuerdos. Tal vez porque en esos lugares aprecia mejor la capacidad del coche que le transporta, tal vez porque al estar en esas situaciones límite, en esas carreteras que son más que carreteras, uno nota el coche como algo más que un coche. Leer artículo completo

 
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Publicado por en 21 julio, 2011 en Curiosidades-Otras noticias

 

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“¡No sabes cómo estaba la carretera!” (I)

¿Te suena esta frase?… Si en un examen uno saca más de un 5,Carretera en zig-zag proclama con orgullo que “he aprobado”, pero como no llegue a eso, se lamenta con un “me han suspendido”. Los aciertos, los éxitos, los logros… son míos; los fallos, los fracasos, las incapacidades… vienen derivados de otros. Así si llegamos tarde a cualquier cita… ¡tiramos de comodín y le echamos la culpa a la carretera! ¡Lógico!… ¿o no? Como cuando uno se suelta un pedo… con perdón, pero un buen pedo de los 3 “síes” (sigiloso, porque calla; sibilino, por lo que esconde; y siniestro, por la mala intención con la que viene), y aprecia que la bomba lacrimógena empieza a asfixiar la pituitaria de la concurrencia. En ese momento mira bajo la mesa con el gesto contrariado y le dice al pobre perro, “¡ay, Rocky, otra vez!”. Porque el perro, como la carretera, no se puede defender. Pero, ¿y si el firme que pisoteamos a diario pudiera revelarse ante ese continuado trato despectivo? ¿Y si tuviera el privilegio de hablar para responder a tantas calumnias de las que es objeto? Diría que nos quejamos de vicio porque somos… débiles, que no asumimos las responsabilidades que son nuestras, y que alcanzando las cotas más altas de la mediocridad es lógico que no lleguemos a la altura de los talones de los que sí que tienen que lidiar con las carreteras más “especiales” del mundo. Sólo tres pinceladas, por hoy. Cuando veas esto… ¿te vas a volver a quejar? Leer artículo completo

 
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Publicado por en 14 julio, 2011 en Curiosidades-Otras noticias

 

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