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Pontiac Torpedo Eight… listo para el combate automotriz.

29 Ago

Pontiac Torpedo EightHoy lo son PC y Mac; siempre lo han sido, en la ficción, Sherlock Holmes y el Profesor Moriarty, y en la realidad Barça y Real Madrid. Y antes lo fueron Los Angeles Lakers y Boston Celtics, en el baloncesto, o Boris Spassky y Robert Fisher, en el ajedrez. Eternos rivales, contendientes de nivel superior al resto en sus respectivos campos, némesis uno del otro y el otro del uno, que aunque a ellos les pueda parecer que se eclipsan mutuamente, en realidad, su presencia conjunta en el tiempo y el espacio hace que ambos brillen con más rutilancia y dejen huellas más hondas en la Historia que van escribiendo conjuntamente. Marcan una época en su disputa por la primacía en el terreno en que se desarrollan, y justo antes de la II Guerra Mundial, esa época se la disputaba, en el sector de la automoción, Buick a Pontiac, quien intentaba batir al primero en el mercado de coches de precio intermedio, en EEUU.

En 1940 Pontiac sacó la artillería: el Torpedo.

Era cuando De Gaulle, tras una recién ocupada Francia, desde Londres exhortaba a los franceses a seguir en la lucha bajo su liderazgo contra el invasor alemán. Fue cuando Ramón Mercader hundió un piolet en la cabeza de León Trosky, acabando en México con su vida, y a ésta última vinieron, también cuando era 1940, Pelé en Brasil, y John Lennon y Ringo Starr, en Liverpool, meses antes de que Londres sufriera el peor bombardeo de su historia, con 3.000 bombas arreciando desde unas nueves oscuras. Y era el año de los 8 Oscars de “Lo que el viento se llevó”… y lo que trajo el viento ese año fue el Pontiac Torpedo Eight.

Pontiac Torpedo Eight. InteriorHay que apreciar en su justa medida los atractivos y las habilidades de un motor grande de 8 cilindros en línea, 4,1 litros y válvulas laterales. Con una aceleración silenciosa y un par de 218 kg/m en rpm muy bajas, el enorme Torpedo aparece como un crisol en el que se alean de forma homogénea la belleza, la elegancia y el relax, con 103 CV a tan sólo 3.500 rpm. Su peso garantiza una conducción agradable y las curvas las recorre con equilibrio y sin balanceo. A todo esto se le añade el salpicadero con algunos adornos hechos a mano y… ¡bienvenidos al mejor ambiente de los años cuarenta!

Al año siguiente de su lanzamiento, su batalla llegaba a ser la más amplia de Pontiac (2,84 m). La suspensión delantera es un sistema independiente y avanzado, y los frenos son hidráulicos y de tambor a las cuatro ruedas.

Pontiac Torpedo Eight. FrontalTambién en 1940, General Motors lanzó los faros de haz que integraban en una sola unidad el cristal, la bombilla y el reflector, de modo que había que cambiarlos juntos y no bombilla a bombilla. Supuso un gran avance al dar más luz que los faros estándar durante esos años. Y el hecho de cambiar una rejilla de radiador casi rectangular en 1941 era un anticipo de lo que estaba por venir. Las anticuadas rejillas verticales dieron paso a rejillas más bajas y anchas en los años cincuenta y sesenta.

Lancemos unas salvas virtuales en homenaje a uno de los coches señeros en la década de los cuarenta del siglo pasado: “carguen… apunten… ¡Torpedo!”.

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Publicado por en 29 agosto, 2011 en Coches de época

 

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