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Aston Martin, un clásico… novedoso.

28 Jun

Su modelo V8 Vantage Roadster es la versión descapotable del V8 Vantage Coupé, y con él comparte, prácticamente, idénticas dimensiones.

El de hoy es casi un post de duelo. Por un amigo que tenía que probar en un caluroso día, a las 17:00 h y con Aston Martin V8 Vantage Roadster27 grados centígrados, las “malas pulgas” de un aún indomado descapotable Aston Martin V8 Vantage Roadster. Porque… digo yo que notaría el sol directamente abrasando su cabeza… ¿o no? Pero luego también el mal rollo de que nunca había sido montado y mi amigo era el primero con el que tendría que conectar… de que supiera que no iba a encontrar complicidad con otros modelos porque el suyo iba a ser el único y diferente sobre el asfalto… de que la gente seguro que no le iba a dedicar ni una mirada de reojo a él porque se quedaría embobada mirando la armonía de las líneas del Vantage… ¡vaya marrón que le cayó a mi amigo! Aunque parece ser que, en principio, se le pasó en segundos, los pocos que hubo entre que giró la llave y pisó el pedal derecho, sin embargo tras esto último volvió el sufrimiento: cuanto más pisaba ese pedal, más escalofríos bajaban por su espalda, y una piel de gallina en los brazos pujaba por perforar su camisa. ¡Menudo día que tuvo el pobre!

Un coche hecho a mano, el Vantage Roadster llama la atención por la exclusividad, el rendimiento explosivo y el lujo entre los que se ve rodeado el conductor… como entre algodones.

Bajo el capó golpea un 32 válvulas, de 4.7 litros V8 que va rugiendo por encima de las 4.000 rpm, o mucho más siempre que el modo Sport se activa. Desarrolla 430 CV logrando pasar de 0 a 100 km/h en 4,7 segundos, y en las curvas, este Aston Martin se aferra a la carretera como los paparazzi a sus sufridos objetivos (por no citar nombres), gracias a una suspensión independiente de paralelogramo deformable en ambos ejes, al control de estabilidad, a unas llantas de aleación de 19 pulgadas, a un bastidor de aluminio con piezas de material compuesto y a un diferencial de deslizamiento limitado.

Además, cuenta con sensores de aparcamiento traseros, asientos ajustables eléctricamente, cuatro airbags y climatizador, entre otros elementos de serie. Y opcionales vemos los faros de xenón, asientos con calefacción y programador de velocidad, entre muchos más.

Lo podemos encontrar desde 146.232 €, con cambio manual de 6 velocidades, o a partir de 151.505 €, si viene con transmisión automática de 6 relaciones “Sportshift”, cifras que le hacen, en su segmento, mucho más caro que el Corvette C6 Convertible (desde 72.150 €) pero más económico que el Porche 911 Turbo Cabriolet (más de 181.000 €).

Ahora ya sólo falta saber si también estos dos últimos modelos se las harían pasar canutas a mi amigo o son… normales. La verdad, tienen pinta de también liársela al que se suba… ¿o no?

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Publicado por en 28 junio, 2011 en Coches Deportivos

 

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